Un festejo íntimo con invitados de lujo

LA MISSISSIPPI 30 años– LUNA PARK 15.11.2018

 

Por Sebastián G. Ruiz Díaz – Fotos Tatto Delucio

 

Noche de jueves y el aire en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires empezaba a ponerse fresco conforme caía el sol. Tras un día bastante caluroso, ese cambio climático traería pasada la medianoche una fuerte lluvia, pero a esa altura todo tendría otro sabor, habrían pasado más de dos horas en las que una de las bandas referentes en su género en nuestro país festejarían sus 30 años rodeados de amigos.

Apenas pasadas la 21:30 horas y tras una breve introducción payada, si payada, el quinteto subiría muy tranquilamente al escenario.

Saludo de por medio el set se abrió con “Niño bien” y sin que transcurran ni diez minutos en el escenario ya había tres músicos más: Dos vientos y Claudio Zarate en armónica y la canción: “Mi Capital”. “Vamos con uno que solíamos tocar” fueron las palabras de un verborrágico Ricardo Tapia para que suene: “Mujer”.

Sin lugar a dudas una banda plagada de canciones que ya son clásicas. Así llegaron “San Cayetano” y otros que quizás va camino a serlo como “Tus amigos” un blues menor de interpretación que muestra exactamente que hicieron en las tres décadas de trayectoria. Una banda impecable!

Músicos más, músicos menos, con Ricardo empuñando una guitarra o no, llegó el momento de empezar a recibir a los invitados a la fiesta que organizaron como quien junta a quienes más desea para un festejo particular.

Momento para que se ponga de pié el estadio ya que al escenario subía Willy Quiroga y la canción: “Azúcar amargo”. El primer vino se había destapado. La canción siguiente “Pato trabaja en una carnicería” de ese gran disco de versiones llamado: Inoxidables.

Mariano Martínez de Attaque 77 y Valeria Lynch entraron e hicieron una enorme versión de “Desconfío” de Pappo.

“Qué país de enormes músicos” fueron las palabras utilizadas para volver a ser cinco e interpretar “Incidentes en la ruta” tal cual estuvieran en el living de su casa.

Detenernos en la performance de cada invitado haría interminable esta crónica, pasaron las Blacanblues con el debido recuerdo a Mona Fraiman y también el guitarrista Daniel Raffo.

Llegó el turno de Botafogo y “El gato de la calle negra” el tema elegido. Sonaron “Odioso” y luego “Ermitaño” con la presencia de Claudio Marciello en las seis cuerdas. “Búfalo” y una versión destacable de “Post crucifixión”. La sección de vientos iba y venía al igual que los armoniquistas, cada uno ocupando su lugar en cada canción.

Piti Fernandez de Las Pastillas del Abuelo para “Blues del Equipaje” y “Reserva Especial”.

“Ahora Vengo” y “El detalle” en compañía de Facundo Soto de Guasones fueron el preludio a uno de los temas más festejados de la noche: “Café Madrid” y el Luna Park se puso totalmente de pie.

“Un trago para ver mejor” trajo a todos – si a todos – los invitados al escenario nuevamente y así con una selección de no menos de 20 músicos sobre el escenario sonó este clásico que haría las veces de falso cierre de la noche.

Alguna que otra luz encendida mientras la gente pedía más Mississipi y la respuesta no tardó en llegar. En compañía de Botafogo hicieron “Blues de Santa Fé” en una versión larga y zapada, para darle final, nuevamente en formato clásico y sin más que ellos sobre las tablas tocando “Mala transa”, ante un Luna Park casi colmado por un público muy ferviente a pesar de contar con un 100% de butacas para esta ocasión.

Enorme manera de festejar 30 años, enorme! La fórmula fue simple: Tomemos los mejores varietales de las últimas tres décadas, pensemos en quién queremos invitar a la fiesta y el resto solo fue blues, boogie y rock and roll.

Los anfitriones fueron muy amables y agradecidos y junto al público y el staff de la banda, también nombrado en la noche, fueron un tridente perfecto.

Las puertas se abrieron y sobre Bouchard caía literalmente una cortina de agua. Restaba alguna cerveza en lata y empanada casera en la calle y no dejar de pensar a nivel nacional lo rico, variado y talentosos que son los músicos, sean del género que sean. Realmente somos privilegiados los contemporáneos a todos estos monstruos a nivel musical. Aprendamos a disfrutarlos y más que nunca salud!

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