Dark Tranquility:

Lugar: Vorterix
Día: 29/08/2017
Hora de la felicidad: 21:07

Dark Tranquility supo ganarse el corazón de los argentinos, casi por accidente. Con un vasto recorrido por la escena death melódica, y varios hitazos bajo el brazo, los suecos regresaron al país en el marco de la gira South American tour:”Atoma”. Digo casi por accidente porque aún hoy, después de varias visitas al país, se siguen sorprendiendo al ver las reacciones del público que ovacionaba y festejaba cada canción, como si ésta fuera la última vez que verían al quinteto en vivo. Quizás era de esperarse que para ser un martes lluvioso, húmedo, frío  y con una entrada que rondaba los $900 el público sea el 90% fanático. A esta altura es muy raro encontrar gente en este tipo de recitales que esté ahí porque “quería ver que onda” a no ser que hayan ganado el kini.

Siendo las 21.00 pasaditas salieron de a uno y se ubicaron en sus lugares, mientras sonaba la intro de “Force of Hand” – del reciente Atoma editado en el 2016. Pegadita siguió “The lesser faith” y la hitera “Atoma” mosheada y bailada al mismo tiempo. Un Vorterix a medio llenar, habilitaba a estar cómodos para poder movernos sin problemas por todo el lugar. Incluso para estar en el centro del campo, que fue testigo de le energía de los Tranquility y de sus fans, que tenían con ellos un ida y vuelta de códigos y gestos.

Con un sonido algo errático al principio, donde costaba distinguir las voces, a un sonido algo más limpio y nítido, promediando el show, los liderados por Mikael Stanne dieron al público argentino un setlist lleno de hits. “The Science of Noise” y “The Silence in Between” de Construct, “White Noise/Black Silence” de Damage Done, “Forward Momentum” y “The Pitiless” de Atoma donde además los acompañaba la pantalla mostrando imágenes con las letras de las canciones o los videos oficiales editados por la banda (con una increíble exactitud entre el video y el vivo). A todo esto hay que sumarle el carisma indiscutible de Stanne, que hacía del recital un show completo, con todo lo que eso conlleva, en donde además de cantar, interpretar y recorrer el escenario, se banca las voces solo ya que la banda no cuenta con corista.

El público ovacionó a Stanne, claro está, pero no se quedo atrás el bajista, Anders Iwers, a quien le rindieron reverencias, provocando una breve interrupción del show para aplaudirlo y gritar su nombre. Luego siguieron tres bombas: “Clearing Skies”, “Final Resistance” y la brillante “ThereIn”. Y para cerrar, como lo venían haciendo, siguieron con “State of Trust”, “Through Smudged Lenses” y “Misery’s Crown”, no sin antes preguntarle al publico quienes los habían visto antes y pasando por una presentación formal de los integrantes. Recorrieron  la discografía tocando 20 canciones en un show que volvió a consagrar a la banda por su calidez humana, humildad y por su cercanía con el público, demostrando además que saben del oficio y lo saben bien. Aunque siempre haya cosas para mejorar, como el sonido, los caballitos de batalla estuvieron firmes dando pelea y ¡salieron victoriosos!

Crónica: Carla Torchetti

Fotos : Fernando Delucio

A %d blogueros les gusta esto: