Entre clásicos musicales y de los otros. KAMIKAZE – Gier Music Club. 14.04.2018

Entre clásicos musicales y de los otros. KAMIKAZE – Gier Music Club. 14.04.2018

Por Sebastián G. Ruiz Díaz
Hay cuestiones que en el mundo del rock son tan viejas como el rock mismo y una de ellas y de las cuales podría escribirse un libro son los horarios y la puntualidad de los shows. Claro que hace años, cuando uno esperaba leer dicha información en la última hoja del suplemento más conocido del diario – lamentablemente – más vendido del país, era una cosa y hoy que ya es casi antiguo hablar de redes sociales debería de haber evolucionado, sin embargo se sigue sucediendo.
21 horas puntuales arrancaría Kamikaze, pero recién fue la hora de Sorcerer, cuarteto de power metal de la rama más pesada de dicho género, que se despachó con un show preciso de unos 40 minutos de duración y fueron muy bien recibidos por el público. Pasadas las 22 horas y con la información de que el recinto en cuestión de una hora, como de costumbre, abría sus puertas por fuera de los shows programados, Ángel Negro comenzó su presentación a puro metal clásico con un cantante que sostenido en una banda muy firme alcanza registros admirables y dignos del estilo. Un show a la altura del evento, que se vio opacado en varios momentos debido a que le bajaban desde la cabina de sonido el telón del escenario en clara señal de acortar tiempos, sin respetar en lo más mínimo el trabajo de quien está en el escenario y obligándolo a expresar claramente que los dejen terminar la lista.
Así se llegó a las 23:30 horas. Si, dos horas y media después de lo pactado y tras una pequeña intro acústica el cuarteto subió al escenario de Gier. “De metal” y “Sacerdote equivocado” – dos clásicos traídos desde mediados de los 80 – fueron los elegidos para darle inicio a un show parejo, pero con unos cuantos detalles a tener en cuenta. Tres temas de su último disco siguieron en la lista “Al matadero”, “Dueño de los cielos” y “Cazador”, momento para presentar a los músicos ante un público que estuvo gran parte de la noche más observador y filmando con sus celulares, que agitando. “Esta es mi piel” tema nuevo y oscuro, vendría previo a la invitación de Martin Parolari en batería para hacer “A fuego y metal” y terminar esta primer parte del concierto con una canción del segundo disco de la banda,“Ciudad sin Alma”.
Bajo y batería afuera para darle lugar a un pequeño set acústico que diera descanso a tanto machaque, distorsión y doble bombo. Solos Miguel Oropeza y Nicolás Tobar al frente del escenario para versionar primero “La amistad es lo que cuenta” y después “Mona Lisa” para cerrar – ya los cuatro juntos con “Save me” de Queen.
“Todo el tiempo vigilas”, “En la red” y “Mira hacia lo alto” fue la trilogía de canciones que seguían en la lista. “No me detendrán” con un solo de viola impecable y muy sentido, todo lo opuesto a lo que sucedía tras la batería donde de forma increíble en la pantalla se intercalaban por momentos el nombre del local, innecesario totalmente, con el logo de la banda pero diminuto y en el centro de la misma, como proyección del escritorio de PC de quien manejaba dicha pantalla. En medio de estos detalles olvidables, pero que existieron, llegó el último tema “Después de la tormenta” otro clásico, de los cuales la banda tiene para elegir en su discografía.
Kamikaze es una banda muy particular, tiene 3 discos que son ineludibles a la hora de escuchar a quienes forjaron allá lejos y hace tiempo el estilo en este país. Podríamos hilar fino con respecto al tercero, puesto que quien lleva adelante esta nueva etapa no participó, pero me tomo la libertad de incluirlo. Luego vino lo nuevo, 20 años después y otro impasse que ya lleva 7 años en cuanto a material fresco. Cambios continuos de integrantes y puntualmente en esta nueva etapa un cantante el cual posee un talento que a quien escribe le llevaría varias vidas desarrollar, pero que aún no logra conectar en un ciento por ciento arriba del escenario, son una combinación que hace difícil evaluar a la banda.
Si a esto le sumamos los detalles mencionados de la fecha y de los cuales – es sabido – los músicos no tienen responsabilidad alguna, quizás sería dar un veredicto no demasiado real de la cosa. Pero para quienes Kamikaze fue y será parte de nuestra vida celebramos siempre que sigan sobre los escenarios valorando el esfuerzo y todo lo que dejan abajo y sobre el mismo por mantenerse vivos ellos y el género que tan bien representan por más que pasen los años que pasen.