Por Sebastián G. Ruiz Díaz
Cada género musical lleva consigo mucho más que la forma de ejecutar quizás los mismos instrumentos o los mismos acordes. No hay que ser un erudito para saber que con los mismos rudimentos musicales pueden hacerse infinidad de estilos.
Así como podemos rápida y acertadamente asociar al rock con la rebeldía, quedarse tan solo en ello es tan o más preocupante que realizar cualquier otra asociación sin sentido al respecto.
Es increíble que a esta altura del partido haya que andar escuchando que el rock y la política no deben mezclarse. Uno de los movimientos con más tintes políticos que existe es el rock. Dentro del rock existen cientos de subgéneros y el heavy metal es uno de ellos.
Desde sus comienzos allá por los principios de los 70 son incontables las bandas e incontables los países de origen de las mismas. La principal particularidad, además de la distorsión en las guitarras y los ritmos a veces extremos en la batería, son las letras.
Si a nuestra patria nos referimos, es condición sine cua non, reflejen la realidad que se observa alrededor, sin utilizar eufemismos, ni metáfora alguna, hablar de historia, geografía y sentimientos tal vez más personales de quien escriba, pero siempre de forma directa y concreta.
Habiendo explicado esto para los desentendidos y también para aquellos que están inmersos y aún no lo advirtieron, es momento de meternos de lleno en Sentir Nacional, álbum debut de Raza 1982.
Una breve frase recitada da apertura a “Cantor Orejano”, canción que tras una batería que la lleva pareja sobre el doble bombo, muestra sin guardarse nada todo lo que es Raza. De estructura clásica y letra de rimas que sin dudas se influencian en ese folklore argentino que poca difusión tiene. Un par de golpes de parches y con un galope un poco más rápido llega “Vende patria” para continuar bien arriba en cuanto a potencia y velocidad, sin perder melodía y entendiéndose a la perfección cada palabra expresada por Mario Aguirre, bajista, cantante, autor y compositor de la banda.
“Carta de un soldado” baja el tempo que traían sus antecesores y cumple con el abc de este tipo de canciones en el estilo. Estrofa, estribillo, melodías de guitarras que entran cada vez que la voz deja un lugar, un solo de profunda melodía y una letra que describe con exactitud lo que deben haber padecido miles de adolescentes tan injustamente llevados a una guerra como lo fue Malvinas.
“Padre Mario” trae como tantas otras del disco una historia, en este caso la del padre Mario Pantaleo, paralelismos podemos hacer en este y en cuantos temas queramos de Sentir Nacional, eso quedará en cada uno, yo prefiero destacar el cambio de tempo a mitad del tema y la melodía del solo que con muy pocas notas dice mucho.
Con guitarra limpia y una presente melodía de bajo que acompañan una muy clara voz, llega “Mi nombre es Manuel” descripción breve de la vida de Manuel Belgrano, para dejar quizás a los más inquietos, con ganas de saber aún más, canción que a los 2 minutos toma un rumbo pesado y distorsionado para continuar acompañando el histórico relato. Solo de guitarra y otra vez al galope hasta llegar a un final a pura melodía otra vez en las seis cuerdas de Marky Gianpietro.
El primero de los dos temas ajenos a la banda que versionan en este disco es “De puro curda” el tango de Olmedo y Aznar traído desde 1957 en una versión de machaque furioso con algunos cortes en medio pero parejo de principio a fin.
Riff que irrumpe sin pedir permiso sobre el cual también se desarrolla la estrofa de “Intendente” y otra vez un solo de viola sin demasiadas notas pero el cual no necesita de mucho más para ser recordado.
Segunda canción adaptada al metal: “Tres Cruces” chamamé perteneciente a Mario Millán Medina del cual reproducen el principio con acordeón incluido para pasar como no podía ser de otra manera montados en los golpes certeros de Pablo Maciel a la definitiva y pesada versión del tema.
Sin alejarse del hilo conductor de la placa que son las diferentes historias contadas en formato canción se abre paso “Difunta Correa” una canción que podría definirse como un medio tiempo que da lugar otra vez a el juego constante de guitarra y vos, siendo para los más afectos a las rutas una perfecta descripción de la historia en cuestión.
“7 Granaderos” cierra la placa como de otra forma no podía ser, contando una de las tantas enormes historias que nos regala nuestra patria. Sustentada por supuesto por un sonido firme, claro y muy trabajado que caracteriza a Sentir Nacional de principio a fin.
Raza 1982 no viene a traer algo jamás escuchado siempre y cuando nos paremos de la vereda del facilismo y la comparación simple y chabacana.
Si vamos un poco más allá y a veces ese poco créanlo es realmente un poco, encontraremos en este disco debut muchas puertas para abrir y caminos para desandar, todo matizado y acompañado por una banda que sigue al pie de la letra los principios del estilo el cual interpreta y representa de manera exacta: El metal pesado argentino.
Si te quedaste con ganas de más, a no impacientar, que en breve – y algo ya se puede ir escuchando – esta el sucesor de este gran disco debut.
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