BANDA: IORIO
LUGAR : Jasse James
CRONICA: Emanuel Engel
Fotos: Fernando Delucio

Fue el viernes 15 de septiembre en un Complejo Jesse James que, honrando la gala metalera, se vistió de cueros y borcegos.
Día largo de laburo, y sin embargo estuvieron todos ahí, esquivando el cansancio y fieles a su corazón metalero.
“Baila la hinchada baila, baila de corazón…”: no hay divisiones absurdas, sólo afán metalero. Los de abajo,  como siempre, presentes y orgullosos de compartir entre todos una nueva comunión, como dijo Larralde: “También miró pa´ bajo el pobre Cristo, y pa´ los de abajo que dio el alma”.
Exactamente a las 23.19hs salió la banda al ruedo: padres, hijos, parejas y amigos, como siempre todos juntos, ya ansiosos y al ritmo de una versión despojada de Horizonte Perdido de Hermética, esperaban la salida de Don Ricardo.
Bajó el maestro por la angosta escalera, de overol verde y borcegos negros listos para la batalla y junto a él, sin descanso y con un grito de guerra, llegaron los Buitres, desde  el “Mundo Guanaco”.
“No siempre es la noche del artista; lo hermoso es estar juntos en nuestro barrio”, dijo y agradeció al boliche por invitarlo.
De Mundo Guanaco también, dio paso al Sentir Indiano que todos llevamos dentro, y las Amistades de Tierra Adentro fueron honradas aquella noche.
Sorteando los problemas con el micrófono llegaron las Memorias de Siglos y, durante el tema. señaló a su gran amigo y compañero de aventuras Beto Casella, presente entre el público del Complejo.
Delirios del Defacto con una intro poco habitual de teclados fue dedicada a “Isidro Casanova y la Región”.
“Te escuchás más fuerte vos que yo” murmuró el líder, y luego destacó “ustedes no faltan a ningún encuentro”, señalando a un grupo de fanáticos que reconoce de tanto verlos pegados a las vallas.
“Sea usted amigo, sea usted mismo” dijo antes de entonar Se Vos, un tema poco habitual en los conciertos que se fue ganando un lugar entre los himnos del metal argento.
Sin perseguirse fue el turno de 1999 y la gente estalló en un salto antes de repetir “No siempre la mejor noche es la del artista” y, quizás por eso, mandó Voy a Enloquecer.
“Hay una peladura muy grande, lo sabemos” sostuvo, y agradeció de nuevo a su gente por acompañarlo.
“¿Hoy es viernes? Preguntó, ¿y el domingo qué?  El domingo Toro y Pampa” remató y la gente volvió a explotar.
De Pismanta a Bauchaceta anticipaba el intervalo y daba lugar al sólo de batería con el que, palo va, platillo viene, el inconfundible hombre del tiempo Walter Martínez, nos hipnotizaba como suele hacer.
Luego de un muy breve receso y las, ya clásicas, imágenes del Diego en las pantallas, volvió Iorio, ya sin el overol verde, y llegó el turno de Carina Alfie para largar con Guitarrera.
“Beto Casella, Beto Casella”, le pidió a su gente que recibiera con hospitalidad a su entrañable amigo.
El Mono de Kapanga recibió sus saludos y los límites se volvieron a atravesar con aquel gran tema de Hermética.
Siguió con Justo Que Te Vas, que dedicó a todo Isidro Casanova, y con imágenes de Evita y Juan Domingo de fondo emocionó a todos los presentes.
Con sus características palabras, dejó claro que Robó Un Auto era un tema suyo y no de Hermética, y Jesse James volvió a unirse en un pogo gigante.
“Ya nos vamos arrimando a la tranquera” advirtió, el órgano arrancó y se vino Cuando Duerme la Ciudad.
Despidió a Carina, y la guitarra acústica sorprendió con Allá en Tilcara, otro tema poco habitual en vivo.
La hinchada se unió en un último gran salto al ritmo de Ser Humano Junto a los Míos, presentó a la banda y cerró el show con, quizás, el tema más querido por el público, que nació en tiempos de Hermética y sigue vigente en la actualidad: Tu Eres Su Seguridad.
Abrazando a la banda saludó a su público, y así pasó un nuevo encuentro, tan único e indescifrable como cada vez y al mismo tiempo confiable y familiar como todos.

Para cerrar me gustaría romper los límites de la crónica, les pido disculpas, y permitirme una opinión.
Creo que la actualidad que le está tocando vivir a Iorio resulta, cuando menos, muy injusta.
Aquellos que lo seguimos hace ya mucho tiempo, sabemos por qué dice lo que dice y ya sabemos cómo lo dice, pero sobre todo sabemos qué clase de persona es: un hombre simple, buena gente con los suyos, respetuoso de los aquellos que no lo son y sobre todo coherente con sus ideas y auténtico consigo mismo; características que claramente no abundan entre aquellos que lo critican por cosas que no es y lo condenan sin conocer su esencia.
Total es simple pegarle al otro sin hacerse cargo, ya lo dijo Larralde “Nadie mezquina salmuera cuando es de otro lomo el tajo”.
Iorio es un hombre que dice lo que piensa y cuida lo suyo, siempre lo hizo; que para sostener su forma de ser, siempre priorizó la dignidad por sobre cualquier otro interés, y que, además, pagó los precios por no venderse jamás ni traicionarse a sí mismo. No puedo, entonces, otra cosa que citar de nuevo a Don José “No mendigues jamás calor y abrigo, que la lástima no llegue jamás hasta tu puerta, el afecto prestado es el castigo que la vida por fácil siempre oferta”.

Será hasta la próxima amigos, el BA Rock nos espera. Hasta entonces, salud!

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